Repasamos la historia de Street Fighter (1987 – 2016)

Cuando hablamos de Mister Bison, Chun Li, Vega o los más conocidos Ken y Ryu, hablamos de una de las sagas de videojuegos más importantes que lleva repartiendo tortas desde 1987.

En este artículo repasamos la historia de Street Fighter, desde sus orígenes hasta el recién estrenado Street Fighter 5 de 2016.

Capcom llevaba desde 1983 dándole vueltas a cuál podría ser el título que pusiera a la compañía en los mandos de las máquinas arcades de aquellos años, y después de unos intentos fallidos con el equipo y directores creativos, fue en 1987 (gracias a Hiroshi Matsumoto y Takashi Nishiyama) cuando colocaron las primeras máquinas recreativas de Street Fighter en Japón. Era un juego bastante sencillo debido a que el jugador únicamente podía controlar dos personajes: Ken y Ryu. Estos debían pelear contra otros luchadores controlados por la CPU.

Este primer Street Fighter destacó respecto a otros títulos de lucha por las pequeñas animaciones que tenía y porque era el primer juego en el que se hacía uso de una combinación de botones para encadenar ataques. Además, en los arcades se jugaba con el joystick, el cual permitía mover al personaje en 16 direcciones, y los botones para lanzar diferentes ataques, combos y ataques especiales como el Hadouken y el Shoriuken.

Otra de las novedades que se incluyeron y que desde entonces permanecen en la saga, es la inclusión de las ya clásicas fases de bonus entre combate y combate. Destrozar un coche a base de Hadouken o eliminar una pila de ladrillos harán que sumemos unos puntos extra en nuestro marcador.

Los usuarios japoneses y americanos se arremolinaban en torno a estas recreativas con un toque competitivo con el objetivo de lograr ser el luchador que derrotara a la organización Shadowlaw.

Uno de los retos de Street Fighter por aquel entonces era que no había instrucciones y los combos y trucos debían ser descubiertos por los jugadores. Este conocimiento se transmitía de maestros gamers a otros jugadores, y así, poco a poco se fue creando una comunidad de fans del aclamado título.

En una época en la que los DLC no existían, lo que se hacía era reemplazar las máquinas y sacar así un nuevo juego con algunos cambios y mejoras generales que hacían las delicias de los jugadores.

Cuatro años más tarde, cuando las salas recreativas estaban dominadas por otros juegos, fue cuando salió Street Fighter II (1991). Este nuevo juego distribuyó más de 60.000 cabinas en todo el mundo. Si esto os parece poco, recordad que esta cifra es similar a la de Donkey Kong.

Los yenes entraban en la cuenta de Capcom, y otras compañías como Rare intentaron hacer lo propio sacando sus versiones de juegos de peleas. Así salieron Killer Instinct, Mortal Kombat o Virtua Fighter. Sin embargo, Street Fighter II estaba ahí, un juego que sería portado a prácticamente cualquier consola o sistema que pudiera soportarlo.

Como ya era un clásico, las máquinas debían renovarse cada año y así vio la luz la Champion Edition de Street Fighter II. Aunque fue con Super Street Fighter II Turbo, una versión vitamina con mejores gráficos, personajes mejor equilibrados y animaciones de combos espectaculares, el que llevó este título a otro nivel. Todos conocemos personas a las que les han salido ampollas de jugar a Super Street Fighter II para aprenderse los combos y ataques especiales.

La franquicia millonaria de lucha de Capcom estaba tomando un cariz muy serio cuando se hizo una serie y una película del juego a principios de los 90, Street Fighter: La última batalla, con Jean-Claude Van Damme o la cantante Kylie Minogue dentro del reparto.

Sin duda, Street Fighter estaba evolucionando muchísimo y ya había atrapado a miles de personas en este juego de peleas en el que se podía jugar con todos los personajes del juego y, además, existía un pequeña historia de cada uno. Poco a poco la saga estaba creando una cohesión entre sus juegos y eso es lo que hacía que mantuviera la atención de los jugadores.

Mientras tanto, Nintendo estaba haciendo sus experimentos con la tridimensionalidad y PlayStation estaba a punto de salir al mercado. Los gráficos 3D ya habían aparecido en algunas recreativas, era cuestión de tiempo que también estuvieran en las consolas y Street Fighter no podía quedarse atrás. Recordad que Tekken, Soul Calibur y Dead or Alive son de esta época y que unos años más tarde los vimos aparecer en PlayStation.

Movidos por los gráficos en tres dimensiones, Street Fighter se sumó a la moda con Street Fighter EX en 1996, dando así una salto sustancial en cuanto al apartado gráfico. Pero la saga estaba empezando a caer en la irrelevancia y ya era hora de sacar un nuevo título numerado y no más spin off después de la salida al mercado, 10 años antes, de Street Fighter. Un año después salió Street Fighter III (1997), aunque había muchas esperanzas puestas en torno al título las expectativas no se cumplieron, recordaba demasiado a las sagas Alpha o a el experimento EX.

No fue suficiente, el público quería algo más después de probar otros títulos como Tekken que llevaban la competición arcade a otro nivel. Sin embargo, Capcom continuó con su política de lanzar juegos paralelos a la saga principal de forma anual, de este modo, en 1998, ya estaba en el mercado Street Fighter Alpha 3, donde curiosamente aparecían los personajes del primer Street Fighter y del queridísimo segundo Street Fighter, pero no había rastro del tercero.

La saga EX siguió evolucionando hasta que en el año 2000, con PlayStation 2 en el mercado, sacaron EX3, que una vez más no convenció.

¿Qué estaba pasando con la saga de peleas por antonomasia? Lo que suele suceder en estos casos es que el talento de las personas que estaban detrás de Street Fighter II se habían dispersado, ya fuera en la propia Capcom o en otras compañías de videojuegos. Sin embargo, había un diseñador que estaba dispuesto a darle a Street Fighter una nueva vida: Yoshinori Ono, un grandísimo fan de la saga, allanó el camino hasta que en 2007 presentaron Street Fighter IV con él a su cargo.

Tomó los mejores elementos de Super Street Fighter II Turbo, los súper combos pasaron a ser ultra combos y más elementos que visualmente lucían increíblemente bien en pantalla, sin perder la esencia del juego clásico.

Durante el caluroso verano de 2008 los arcades nipones vieron la cuarta entrega del juego y unos meses más tarde salió su versión de consola para PlayStation 3, Xbox 360 y PC. En esta versión volvieron los personajes clásicos, los grandes nombres de ese segundo juego. Posteriormente fue lanzado Super Street Fighter IV para las consolas domésticas y una versión muy buena de Nintendo 3DS en el mismo día de salida de la consola.

Finalmente fue lanzada la versión Ultra Street Fighter IV para PlayStation 3, Xbox 360 y PlayStation 4, que incluye todos los DLCs hasta la fecha, todos los trajes, cinematecas y jugadores de otras entregas. Este juego de peleas de Capcom es diferente al resto, no sólo por los millones de seguidores y copias que ha logrado vender a lo largo de los años, sino por la calidad que imprime a cada animación, la dedicación que el jugador debe poner para aprender a jugar con cada uno de los personajes.

Es uno de los juegos habituales en los eSports y otras grandes competiciones de videojuegos, así como de los salones de cualquier casa con el que batirte a puñetazos con tus amigos… y contra los que no lo son tanto.

Street Fighter lleva casi 30 años de historia a sus espaldas y este veterano de los videojuegos hace ahora el lanzamiento de su quinta entrega numerada en PlayStation 4 y PC.

Tuvimos la oportunidad de probarlo en 2015 en el Tokyo Game Show y aunque mantiene la esencia de la entrega anterior, las nuevas propuestas de juego como el modo historia, los personajes, el equilibrio de sus características y la extensa comunidad que hay hacen que sea uno de los títulos imprescindibles para la consola de sobremesa de Sony.

Fight!

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