Final Fantasy XV

Final Fantasy XV

Noctis, el heredero de la casa Lucis, se embarca en un periplo por el vasto mundo de Eos para reclamar su trono y recuperar el Cristal mientras busca a su prometida, la enigmática dama Lunafreya.

“Para los jugadores de siempre y los que hoy descubrís Final Fantasy”. Ésta es precisamente la fórmula que mejor podría resumir Final Fantasy XV, un capítulo de la franquicia de Square Enix con más de diez años de desarrollo a sus espaldas. Tanto tiempo dedicado para contentar a ambos jugadores: los que se unen ahora y aquellos que siguen su evolución, asimilando los cambios, emocionándose con cada historia y decepcionándose con cada entrega.

FINAL FANTASY XV escenaFFXV estaba llamado a ser parte de Fabula Nova Crystallis junto a Final Fantasy XIII —más tarde llegarían sus secuelas, Final Fantasy XIII-2 y Lightning Returns— y Final Fantasy Type 0. Tras una década, la compañía japonesa decidió desvincular al originalmente denominado Final Fantasy Versus XIII y convertirlo en una aventura nueva —aunque la influencia de sus predecesores se huele de vez en cuando— y título numerado de la serie, que vio la luz en noviembre de 2016 para PlayStation 4 y Xbox One.

*Queremos remarcar que este análisis está realizado antes de la salida de DLCs, el posible parche que aumente el argumento y una vez superadas todas las mazmorras postgame.

Para comprender mejor el argumento del juego recomendamos ver antes de jugar la película Kingslave, que narra la caída de Insomnia —capital de Lucis y reducto que guarda el último Cristal del mundo (referido como Santálita)— y del rey Regis, padre de Noctis, el protagonista principal de Final Fantasy XV. En el juego tomamos el control del príncipe Noctis Lucis Caelum, quien abandona Insomnia junto a sus amigos y guardaespaldas Gladious, Prompto e Ignis en el Regalia con un propósito: llegar a Altissia, donde le espera la dama Lunafreya Nox Fleuret, su prometida.

Todo pinta muy bien, y hay momentos en los que los que uno no cabe en sí de gozo pero, para ser sinceros, la historia de Final Fantasy XV se hace muy corta y las misiones que tienen que ver con la trama principal, a pesar de ser bastantes épicas, duran muy poco. Es como si tuviésemos tan sólo nudo y desenlace, sin apenas desarrollo. La estructura por capítulos tampoco ayuda y, como es habitual hoy en día, todo ocurre muy rápido y a trompicones. En resumen, a nuestro parecer, una historia mal contada, pese a su tremendo potencial.

Eso sí, misiones secundarias hay para aburrir. Monótonas y simples, sin aportar demasiado a una trama extra y encargadas casi siempre una y otra vez por los mismos personajes. Noctis, más que un príncipe, parece el recadero de Lucis —muy a lo Gabriel en Castlevania: Lords of Shadow 2.

ffxv peleaHasta aquí leemos en cuanto al argumento —con mucho potencial pero poco desarrollado en el momento del lanzamiento del juego— para pasar a centrarnos en aspectos más técnicos como el sistema de combate, uno de los puntos más cuestionados en los últimos títulos de la saga.

En FFXV la dinámica es parecida a la de Kingdom Hearts, con un botón para esquivar y hacer guardias, y otro para atacar y seleccionar objetos dentro los menús; la novedad está en los ataques Lux que consumen PM de Noctis. Según avancemos en la trama principal desbloquearemos invocaciones espectaculares y el Coro espectral, un conjunto de armas ancestrales que nos servirán para acabar con los cadentes —unos enemigos muy peculiares— y facilitarnos la tarea frente a algunos jefes y monstruos duros. Las invocaciones aparecen de forma aleatoria cuando estamos en problemas, mientras que el Coro podremos activarlo al rellenar un medidor, una dinámica que recuerda al Devil Trigger de Dante en Devil May Cry.

La desarrolladora ha querido incluir en Final Fantasy XV elementos de las anteriores entregas. Un ejemplo es el árbol de habilidades, que se asemeja al visto en FFX, aunque en esta ocasión utilizaremos los PH (puntos de habilidad) que vayamos obteniendo al derrotar enemigos, realizar ciertas acciones o misiones. Por otro lado, la obtención de magias se asemeja a FFVIII, donde había que localizar puntos de extracción, con la novedad de que en este título posterior hay que sintetizarlas y equiparlas para poder utilizarlas en la batalla.

FINAL FANTASY XV regaliaLas travesías a bordo del Regalia, el particular vehículo real de la casa Lucis, nos ayudan a explorar el extenso mundo, pero se pierde demasiado tiempo: esperar de dos a diez minutos cada vez que quieres ir a un destino por el que no has pasado antes para realizar una misión secundaria no es divertido. Al menos podemos escuchar las bandas sonoras de todos los Final Fantasy, pero no es suficiente. Además, cuando una vez completado el juego obtenemos el vehículo volador, éste es incluso más lento, por no mencionar que puedes morir en un aterrizaje mal ejecutado.

El coche mejorado es sólo uno de los añadidos que la desarrolladora ha incluido para compensar las carencias argumentales que postulamos anteriormente y mostrar consideración con los jugadores que gusta de levear, explorar y buscan retos difíciles. La experiencia postjuego parece estar dedicada a los usuarios más fieles a la franquicia: mazmorras en las que descender pisos hasta derrotar el enemigo final y que incluyen hándicaps, como en la de Costlemark, donde no se pueden utilizar objetos ni invocaciones; o desquiciantes laberintos que parecen trolearnos, como la mazmorra de Pittios, a la que, avisamos, sólo se puede acceder volando.

FINAL FANTASY XV menuOtro de los aspectos que más rabia nos dio al jugar Final Fantasy XV es lo mal explotados que están sus personajes. Tienen un diseño y una personalidad sobresaliente, sin embargo, este aspecto está muy desaprovechado, ya que el desarrollo y la evolución visible paso a paso es prácticamente nula. Personajes secundarios como Aranea, Iris, Ravus o el emperador Idola Aldercapt apenas aparecen cuando tienen un peso importante en la historia, e incluso se echa ver qué más historia de los propios protagonistas.

Al menos el juego cuenta con un apartado sonoro espectacular. La banda sonora, a cargo de Yoko Shimomura (Xenoblade Chronicles, Kingdom Hearts), es de lo mejor del título, aunque algo escasa —las mazmorras siempre usan la misma pista. En cuanto al aspecto gráfico, como en cada entrega, es también uno de los puntos que más cuida Square Enix. Los efectos de luz y el detalle de los escenarios son impresionantes, aunque a menudo se nota pop-up y aparecen de repente elementos delante nuestro.

En definitiva, parece que Final Fantasy XV aún siguiera en desarrollo. Encontramos a lo largo de la aventura cientos de gliches, la cámara en algunos combates tampoco está demasiado bien implementada y, como hemos dicho antes, la historia está contada a grandes rasgos. Podría haber sido el mejor título de la serie, pero diez años no han sido suficientes y Final Fantasy XV se queda a un paso de la excelencia. Square Enix no ha sabido rematar la faena ni aprovechar todos los elementos que tenía a su alcance para hacer de FFXV la delicia de jugadores expertos y noveles.

El veredicto

8.6Genial

Lo bueno: – Shimomura hace que nos deleitemos con la BSO.
– Explorar las mazmorras y todos los secretos postgame.

Lo malo: – El enorme tiempo que perdemos en el coche.
– Demasiadas misiones secundarias y la forma de contar la historia.

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