Final Fantasy XIII

Final Fantasy XIII

El primer título de Fabula Nova Crystallis intenta retomar la calidad de los primeros Final Fantasy sin éxito, pero consigue ser ameno y entretenido.

El 2010 trajo consigo la puesta en venta de la decimotercera entrega de una de las sagas más prolíficas de la japonesa Square Enix, Final Fantasy. Dos años más tarde, y a pocos días del lanzamiento de su secuela, El as del mando hace un pequeño repaso de lo que pudo verse en el buque insignia de la colección Fabula Nova Crystallis en la que la compañía trabaja desde hace años, Final Fantasy XIII.

De ambiente marcadamente futurista, la historia de Final Fantasy XIII se desarrolla en el Nido, un mundo tecnológico suspendido sobre el Gran Paals, tierra antigua y salvaje habitada por numerosos monstruos con la que en la antigüedad libró una guerra.

Los fal’Cie del Nido, entes de extraordinario poder mágico, son los encargados de velar por su buen funcionamiento. Para ello poseen la habilidad de ‘marcar’ a los humanos convirtiéndolos en sus siervos (lu’Cie), asignándoles una misión y otorgándoles poderes mágicos para su cumplimiento. Sin embargo, éstos poseen un tiempo limitado para hacerlo y final_fantasy_xiii_3evitar convertirse en Cie’th, existencias monstruosas destinadas a soportar una vida cargada de pena. Según la leyenda, aquel lu’Cie que cumpla su misión se convertirá en cristal y obtendrá la vida eterna.

La idílica paz de este mundo artificial se ve interrumpida cuando un fal’Cie de Paals, Ánima, dormido en las profundidades de las ruinas del pueblo costero de Bodhum, despierta y convierte en lu’Cie a la joven Serah Farron. Su hermana Lightning y su prometido Snow harán todo lo posible para rescatar a la desdichada muchacha, perseguida por el Sanctum, máximo poder del Nido. Pero cuando por fin logran encontrarla, Serah se convierte en cristal y ellos mismos se ven desbordados por los acontecimientos al ser transformados en lu’Cie de Paals. Será entonces cuando se vean obligados a huir de las fuerzas protectoras del Nido, la Guardia y PSICOM, mientras intentan averiguar cuál es su misión para evitar el fatal destino de convertirse en Cie’th.

Como viene siendo costumbre en la saga, Final Fantasy XIII presenta un sistema de juego en tercera persona que permite al personaje interactuar con el entorno. El sistema de batalla, a caballo entre el combate por turnos y los enfrentamientos en tiempo real, permite escoger un máximo de tres combatientes. La mejora de las habilidades se lleva final_fantasy_xiii_baldandersa cabo mediante el denominado Cristarium, un sistema que guarda muchas similitudes con el Tablero de Esferas que ya presentara Final Fantasy X. Retomando otros elementos distintivos de la serie, los protagonistas podrán desarrollar sus capacidades de combate en función de distintos roles (castigador, fulminador, sanador, protector, inspirador y obstructor), cuyas combinaciones permitirán al jugador aportar algo de dinamismo a la linealidad que en general caracteriza al juego.

Las invocaciones vuelven a ser una parte importante de la trama. Los denominados Eidolones son en esta ocasión bestias mecánicas que sólo podrán utilizarse una vez hayan sido derrotados. Éstas recuerdan una vez más al FFX, aunque con novedades: un ‘modo normal’ en el que el eidolón atacará de forma autónoma, y un ‘modo empatía’ en el que el jugador tendrá pleno control sobre sus acciones.

De gráficos espectaculares y banda musical aceptable, lo cierto es que la dinámica excesivamente lineal de Final Fantasy XIII es una de sus grandes pegas. Parece ser que para el desarrollo de su secuela, Final Fantasy XIII-2 (a la venta el 2 de febrero), el equipo de Square Enix ha escuchado las críticas de sus fans y ha mejorado este aspecto. Esperemos que realmente se suplan estas carencias y se reavive por fin la magia de una saga que parece haber perdido gran parte de su encanto.

El veredicto

8Genial

Lo bueno: – Visualmente es increíble.
– Si quieres completarlo al 100% tienes juego para rato.

Lo malo: – Es demasiado lineal.
– El sistema de combate es demasiado automático.


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